Este proyecto impulsa la colaboración entre estudiantes de bachillerato e ingeniería para desarrollar prototipos tecnológicos con impacto social. A través de metodologías activas como design thinking y la aprendizaje basado en proyectos, se fomenta el aprendizaje práctico, la creatividad y el compromiso comunitario, fortaleciendo la educación técnica y científica con propósito transformador en contextos locales.
Durante mucho tiempo, solía decirse que los niños y los jóvenes son el futuro del país. Sin embargo, nos hemos dado cuenta de que son el presente, lo que nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si el talento joven que está en las aulas pudiera colaborar en resolver problemas del barrio, de la ciudad, del país? ¿Y si esos conocimientos de ciencia y tecnología —a veces tan lejanos— pudieran servir a la comunidad para mejorar su día a día? Estas preguntas, que más que hipotéticas, empiezan a tener respuestas reales en espacios donde la educación y la innovación social se encuentran.
La realidad que vive nuestro mundo es la de un horizonte angustioso que condiciona y critica nuestro presente por la existencia de problemáticas sociales como el cambio climático, la desigualdad o la exclusión digital, que nos invita a pensar de otra manera. Y el cómo educamos para resolver las problemáticas contemporáneas, se convierte en uno de nuestros retos. En este contexto, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, particularmente los ODS 4 (Educación de calidad) y 9 (Industria, innovación e infraestructura) destacan la necesidad de preparar a las nuevas generaciones no solo con conocimiento técnico, sino también con la capacidad de innovar, colaborar y actuar con propósito.
Así mismo, de acuerdo con datos del INEC, en Ecuador el desempleo juvenil y la deserción en niveles de educación media y superior son fenómenos constantes, sobre tod en provincias más distantes de los centros más económicamente dinámicos, como ocurre con Loja. En paralelo, también los docentes de educación media presentan dificultades para introducir las tecnologías emergentes y las metodologías activas en sus clases, generando un círculo vicioso en el que la innovación y la ciencia son vistas como algo extraño a lo cotidiano. Ante este escenario, las propuestas de vinculación universitaria que articulan el conocimiento académico con las problemáticas sociales resultan decisivas para contribuir a una transformación de esta realidad.
Es así como nace una propuesta colaborativa que nos invita al cambio. El proyecto de vinculación universitaria “Tech4Change, Creando Prototipos con Impacto Social desde el Bachillerato y la Ingeniería”, ejecutado por estudiantes y docentes de las carreras de Ingeniería en Ciencias de la Computación y Telecomunicaciones, con la participación de alumnos de la Unidad Educativa Fiscomisional Mater Dei, de la ciudad de Loja.
Esta propuesta se enmarca en el Prácticum 3 de servicio comunitario de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), y promueve el uso de la tecnología como medio para comprender y abordar problemáticas reales del entorno, desde una perspectiva crítica y creativa. Tiene una duración de dos años y se encuentra en ejecución. Durante la primera fase del proyecto, se seleccionó como institución aliada a la Unidad Educativa Fiscomisional Mater Dei. Desde el inicio, se contó con la apertura y entusiasmo de su rectora, la Hna. Carolina Escalante Cruz, así como de su gestor cultural, Rubén Torres, y del docente Stalin Tapia Peralta.
La planificación conjunta permitió integrar a estudiantes de los tres niveles de bachillerato (primero, segundo y tercero) en una serie de actividades desarrolladas con el acompañamiento de estudiantes universitarios.
En una primera parte, alumnos de ingeniería, organizados por equipos de trabajo, realizaron talleres formativos y orientados a los chicos del colegio. Aquellos talleres fueron de temáticas diversas y relevantes en el contexto escolar, como la introducción al uso de sensores con Arduino, fundamentos de desarrollo web, programación, aplicaciones básicas de inteligencia artificial, gestión de bases de datos, creatividad e innovación con enfoque social, trabajando en este último los elementos que ayudan a dar solución a problemas reales del entorno. Cada sesión fue concebida como un espacio dinámico que permitió a los participantes explorar los conceptos técnicos mediante el juego, a la vez que despertaba la curiosidad y desarrollaba habilidades en áreas STEM+H (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas y Humanidades).
Posteriormente, los estudiantes aplicaron la metodología Design Thinking para abordar problemas reales de manera estructurada. Este proceso estructurado que se les propuso les llevó a realizar una serie de hitos como identificar un problema concreto, generar una serie de ideas para abordarlo, realizar la creación de un primer prototipo y hacer una validación inicial del mismo. Esta última fue muy importante, ya que les permitió no solo aprender a llevar a cabo un trabajo colectivo, sino que también desarrollaron y pusieron en práctica el uso de habilidades de pensamiento crítico y de resolución de problemas, combinando un proceso creativo en el marco de un proceso orientado a resultados. Después de crear los primeros prototipos, el trabajo siguió con una etapa de acompañamiento en el aula regular conforme a su planificación institucional.
Dentro de la clase y bajo la tutorización de su docente, pudieron iterar y mejorar sus propuestas a partir de la información que recepcionaban conforme aparecían en el trabajo, mejorando sus prototipos al tiempo que iban ajustando su trabajo a las necesidades que iban emergiendo. Esta etapa de construcción terminó de afianzar sus soluciones al acercar a los equipos a la realidad de su trabajo, a la vez que iban consolidando todo lo que iba requiriendo la puesta en práctica de lo que se estaba haciendo.
La finalización de la primera fase del proyecto se cerró con la celebración de la Semana Cultural del colegio Mater Dei, donde se desarrolló una Feria de Proyectos STEM+H. En esta actividad, los alumnos mostraron a la comunidad educativa sus soluciones, exponiendo el resultado del trabajo en conjunto.
La feria no solo fue un espacio para mostrar los resultados del trabajo en clase, sino también un lugar donde se podía evaluar el impacto de las propuestas, que intentaban mostrar las soluciones creativas de los estudiantes.
Este enfoque interdisciplinar y colaborativo permitió que se lleve a cabo un aprendizaje horizontal, donde el conocimiento no se transmitió de manera tradicional, sino que se co-construyó a través del diálogo y la interacción entre estudiantes de diferentes niveles, edades y trayectorias académicas. Este modelo favoreció no solo el desarrollo de competencias, sino también de valores como la empatía, la cooperación y el compromiso con la innovación social, dejando huella en todas las personas implicadas.
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Este enfoque interdisciplinar y colaborativo permitió que se lleve a cabo un aprendizaje horizontal, donde el conocimiento no se transmitió de manera tradicional, sino que se co-construyó a través del diálogo y la interacción entre estudiantes de diferentes niveles, edades y trayectorias académicas.